Para aquéllos que se pregunten que hacen algunos por estas tierras.
http://www.larazon.es/noticia/4899-carta-del-cooperante-da-la-vuelta-al-ladrillo-y-encontraras-oro-en-sudan
Y no os perdais las fotos que siempren gustan tanto;
http://www.larazon.es/albums/asi-es-la-vida-en-una-aldea-de-sudan
Me parece un artículo ameno y explicativo que permite compartir las sensaciones que uno vive cuando viaja y trabaja en un campo de desplazados.
Gracias Asia!
jueves, 25 de febrero de 2010
miércoles, 24 de febrero de 2010
El Show Humanitario
Dadas las restricciones de seguridad, en toda la región de Darfur, los desplazamientos a los distintos proyectos en el terreno han de hacerse en helicóptero. Ha sido un año de muchos robos de vehículos pertenecientes a las distintas organizaciones internacionales. Los viajes por tierra, son riesgo de emboscada, secuestro o accidente, por lo que altamente no recomendados, pese a que uno siempre le atraiga la idea de ser el protagonista de una de estas situaciones, claro está, siempre y cuando se salga ileso de ellas.
Por el momento hay que conformarse con escuchar las batallitas de los sudaneses que trabajan conmigo, que han vivido de estas muchas, o bien de los extranjeros más veteranos que han vivido épocas de mayor tensión en las que las manos no daban para contar compañeras violadas, coches robados o proyectos asaltados.
Los viajes no duran mucho más de media hora, pero es tiempo suficiente para comprender la debacle que ha causado el conflicto de Darfur en la población local. Pueblos quemados, vacíos e inhabitados, enormes campos de desplazados; son el paisaje que se divisa desde la ventanilla del helicóptero. Se vuela a una altura lo suficientemente cercana al suelo como para reconocer tales detalles. Al margen de la tristeza que supuestamente inspira este lugar, hay que admitir que el paisaje tiene su encanto, y que su gente contribuye a éste tan pronto como uno pone pies en tierra.
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Los pilotos, rusos todos ellos, son unos personajes que se dedican a quedarse ciegos bebiendo el alcohol local de la zona (basado en hechos reales), o a jugar con el helicóptero dando vueltas a los poblados antes de aterrizar. Cierto es que uno disfruta con su espíritu de niño inconsciente aventurero, pero más de una pobre mujer se ha pegado el leñazo tras haberse asustado su burro con el ruido de las hélices.En cuanto a los orígenes de los responsables de tales artimañas, me remito al documental “La pesadilla de Darwin” de Hubert Sauper, para que se hagan ustedes una idea de que pasta están hechos. Sabrán en seguida a lo que me refiero. Aún así, son majetes los rusos, todo sea dicho.

Pero el espectáculo continúa y llega a su punto álgido en el momento del aterrizaje. Tras un par de vueltas de reconocimiento, necesarias o no, para asegurarse que no hay burros ni niños merodeando cerca de la pista de aterrizaje, de lo que se encargan los cascos azules ruandeses, el helicóptero toma tierra. En ese momento, en cuestión de dos minutos, uno obtendría un buen reportaje fotográfico que daría para una entretenida exposición. Dos tanques y dos todo terreno de Naciones Unidas, repletos de cascos azules ruandeses armados hasta las cejas, salen al pretendido campo de batalla, a despejar la pista de aterrizaje de jóvenes intrusas que cargan agua en burro o portan las ventas del mercado en la cabeza. En la parte superior del carro de combate, se encuentra el que debe ser el guerrero más audaz, listo para apretar el gatillo si es necesario y virando la mirilla de este a oeste continuamente para no dejar ni un solo milímetro del radio de peligro descuidado.
Mientras tanto, cinco individuos saltan del helicóptero, sonrientes y pisando la alfombra roja, siempre por la parte diagonal-delantera del mismo, para que el zumbao del ruso no les haga pedacitos con las hélices curvadas hacia abajo. Con las camisetas blancas y el logo rojo, muy a lo dream team, caminan a paso rápido al encuentro del roñoso todo terreno que les protegerá de la enorme cantidad de arena que levanta al despegar el ruso, y que les dirigirá a la clínica en la que se atienden desde niños malnutridos y mujeres embarazadas, a soldados heridos recién llegados del campo de batalla.
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Las vistas no son de envidiar. Cientos de familias recién llegadas recientemente de los distintos lugares en donde los hombres parecen no manejar el don de la palabra, se agrupan en el áspero territorio a la sombra de los cuatro arbustos que hay en la zona. Establecer su nuevo hogar en frente de un grupo de militares cuyos cascos azules representan la salvación, parece una buena idea, pese a que quien sabe cuantos de ellos se liaron a machetazos en su país de origen a mediados de los noventa.

Pero esta idea se ve reforzada con la existencia a menos de un kilómetro de una clínica de neo-misioneros-aventureros, y con el hecho de que el programa de alimentos mundial reparte a domicilio con mayor facilidad a aquellos que se encuentran cerquita de las instalaciones de la UNAMID, misión de NNUU en Darfur.
Aunque cuando uno escucha que hace unas semanas se cargaron a un par de cascos azules en pleno reparto de comida, la lógica no parece tan clara.
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En cualquier caso, tranquilícense, ya que los humanitarios o neo-misioneros-aventureros, no son objetivo, o al menos de muerte, de los malos de la película.
Darfur es la misión humanitaria más cara de la historia. A las pruebas hay que remitirse para dar fe de tal dato. Me imagino que a vosotros también os parece demasiada parafernalia la asistencia sanitaria básica a las poblaciones vulnerables en zonas de conflicto. Pero el caso es que tal y como se han puesto las cosas por aquí, parece ser que no queda otra si se quiere tratar la malnutrición, las infecciones, o demás enfermedades que fácilmente puedan sufrir la gente del lugar.
Por el momento hay que conformarse con escuchar las batallitas de los sudaneses que trabajan conmigo, que han vivido de estas muchas, o bien de los extranjeros más veteranos que han vivido épocas de mayor tensión en las que las manos no daban para contar compañeras violadas, coches robados o proyectos asaltados.
Los viajes no duran mucho más de media hora, pero es tiempo suficiente para comprender la debacle que ha causado el conflicto de Darfur en la población local. Pueblos quemados, vacíos e inhabitados, enormes campos de desplazados; son el paisaje que se divisa desde la ventanilla del helicóptero. Se vuela a una altura lo suficientemente cercana al suelo como para reconocer tales detalles. Al margen de la tristeza que supuestamente inspira este lugar, hay que admitir que el paisaje tiene su encanto, y que su gente contribuye a éste tan pronto como uno pone pies en tierra.
Los pilotos, rusos todos ellos, son unos personajes que se dedican a quedarse ciegos bebiendo el alcohol local de la zona (basado en hechos reales), o a jugar con el helicóptero dando vueltas a los poblados antes de aterrizar. Cierto es que uno disfruta con su espíritu de niño inconsciente aventurero, pero más de una pobre mujer se ha pegado el leñazo tras haberse asustado su burro con el ruido de las hélices.En cuanto a los orígenes de los responsables de tales artimañas, me remito al documental “La pesadilla de Darwin” de Hubert Sauper, para que se hagan ustedes una idea de que pasta están hechos. Sabrán en seguida a lo que me refiero. Aún así, son majetes los rusos, todo sea dicho.
Pero el espectáculo continúa y llega a su punto álgido en el momento del aterrizaje. Tras un par de vueltas de reconocimiento, necesarias o no, para asegurarse que no hay burros ni niños merodeando cerca de la pista de aterrizaje, de lo que se encargan los cascos azules ruandeses, el helicóptero toma tierra. En ese momento, en cuestión de dos minutos, uno obtendría un buen reportaje fotográfico que daría para una entretenida exposición. Dos tanques y dos todo terreno de Naciones Unidas, repletos de cascos azules ruandeses armados hasta las cejas, salen al pretendido campo de batalla, a despejar la pista de aterrizaje de jóvenes intrusas que cargan agua en burro o portan las ventas del mercado en la cabeza. En la parte superior del carro de combate, se encuentra el que debe ser el guerrero más audaz, listo para apretar el gatillo si es necesario y virando la mirilla de este a oeste continuamente para no dejar ni un solo milímetro del radio de peligro descuidado.
Mientras tanto, cinco individuos saltan del helicóptero, sonrientes y pisando la alfombra roja, siempre por la parte diagonal-delantera del mismo, para que el zumbao del ruso no les haga pedacitos con las hélices curvadas hacia abajo. Con las camisetas blancas y el logo rojo, muy a lo dream team, caminan a paso rápido al encuentro del roñoso todo terreno que les protegerá de la enorme cantidad de arena que levanta al despegar el ruso, y que les dirigirá a la clínica en la que se atienden desde niños malnutridos y mujeres embarazadas, a soldados heridos recién llegados del campo de batalla.
Las vistas no son de envidiar. Cientos de familias recién llegadas recientemente de los distintos lugares en donde los hombres parecen no manejar el don de la palabra, se agrupan en el áspero territorio a la sombra de los cuatro arbustos que hay en la zona. Establecer su nuevo hogar en frente de un grupo de militares cuyos cascos azules representan la salvación, parece una buena idea, pese a que quien sabe cuantos de ellos se liaron a machetazos en su país de origen a mediados de los noventa.
Pero esta idea se ve reforzada con la existencia a menos de un kilómetro de una clínica de neo-misioneros-aventureros, y con el hecho de que el programa de alimentos mundial reparte a domicilio con mayor facilidad a aquellos que se encuentran cerquita de las instalaciones de la UNAMID, misión de NNUU en Darfur.
Aunque cuando uno escucha que hace unas semanas se cargaron a un par de cascos azules en pleno reparto de comida, la lógica no parece tan clara.
En cualquier caso, tranquilícense, ya que los humanitarios o neo-misioneros-aventureros, no son objetivo, o al menos de muerte, de los malos de la película.
Darfur es la misión humanitaria más cara de la historia. A las pruebas hay que remitirse para dar fe de tal dato. Me imagino que a vosotros también os parece demasiada parafernalia la asistencia sanitaria básica a las poblaciones vulnerables en zonas de conflicto. Pero el caso es que tal y como se han puesto las cosas por aquí, parece ser que no queda otra si se quiere tratar la malnutrición, las infecciones, o demás enfermedades que fácilmente puedan sufrir la gente del lugar.
lunes, 8 de febrero de 2010
19h: Toque de queda
Esta es la estricta e intensa realidad que he vivido durante los casi dos primeros meses que llevo en El Fasher, capital del estado de Darfur del Norte y ciudad en la que trabajaré por un total de 6 meses. Debido al estricto régimen de seguridad, bajo el cual viven la mayoría de las organizaciones internacionales presentes en zonas de conflicto como esta, se aplica un toque de queda que básicamente reduce el día a día a cruzar la calle, para ir de casa a la oficina y volver. Mi paisaje no ha ido más allá de un par de calles, unos cuantos vecinos, gallinas, cabras y un par de burros. Me sigo sorprendiendo de la capacidad de adaptación de las personas.

Darfur sigue siendo un conflicto activo. Los indicadores por medio de los cuales se mide la intensidad o gravedad de un conflicto, reflejan menos barbarie de la que hubo años atrás, pero después de 7 años, siguen habiendo enfrentamientos entre rebeldes y el ejército, que provocan heridos, muertos y nuevos desplazados. La situación de seguridad no es ni muchísimo menos óptima. En zonas rurales los robos, violaciones y escaramuzas tribales están a la orden del día. Pero se vive, la gente vive, y trabaja, y yo entre ellos. Basta con tomar ciertas medidas de precaución en función de la zona en la que uno se encuentre, e imagino que Darfur es un parque infantil al lado de las favelas de Rio de Janeiro.
Cuando uno vive bajo tales restricciones, el trabajo acaba absorbiendo injustamente la gran mayoría de tu tiempo. No es fácil encontrar alternativas que ocupen horas de ocio, pero se consigue, y pienso dejar constancia de ello en las líneas que vaya escribiendo durante mi estancia en este paraíso humanitario. Hay tiempo suficiente. Y, más vale tarde que nunca, dicen.
Darfur sigue siendo un conflicto activo. Los indicadores por medio de los cuales se mide la intensidad o gravedad de un conflicto, reflejan menos barbarie de la que hubo años atrás, pero después de 7 años, siguen habiendo enfrentamientos entre rebeldes y el ejército, que provocan heridos, muertos y nuevos desplazados. La situación de seguridad no es ni muchísimo menos óptima. En zonas rurales los robos, violaciones y escaramuzas tribales están a la orden del día. Pero se vive, la gente vive, y trabaja, y yo entre ellos. Basta con tomar ciertas medidas de precaución en función de la zona en la que uno se encuentre, e imagino que Darfur es un parque infantil al lado de las favelas de Rio de Janeiro.
Cuando uno vive bajo tales restricciones, el trabajo acaba absorbiendo injustamente la gran mayoría de tu tiempo. No es fácil encontrar alternativas que ocupen horas de ocio, pero se consigue, y pienso dejar constancia de ello en las líneas que vaya escribiendo durante mi estancia en este paraíso humanitario. Hay tiempo suficiente. Y, más vale tarde que nunca, dicen.
miércoles, 29 de julio de 2009
Latigazos
Había oído hablar de este tipo de castigos con anterioridad, pero por alguna razón no me terminaba de creer lo que se podían considerar leyendas urbanas.
Esta mañana la leyenda se ha convertido en realidad cuando al abrir mi bandeja de entrada me he quedado boquiabierto con una invitación a presenciar como castigan con 8 latigazos (no 40 como dice El País) en el trasero, a una periodista sudanesa que trabaja en Naciones Unidas, por llevar pantalones demasiado ajustados en un restaurante mientras tomaba algo con sus amigas, quienes fueron castigadas la noche de la detención.
Dear ,
Greetings
دعوة عامة تدعوكم الاستاذة الصحفية : لبنى احمد حسين- صاحبة عمود كلام رجال لحضور محاكمتها وجلدها_ ان وجد _ تحت المادة 152 من القانون الجنائى لسنة 1991م ملابس تسبب مضايقة للشعور العام ، وذلك عند العاشرة صباحا من يوم غدا الاربعاء الموافق 29 يوليو الجارى بمحكمة جنايات الخرطوم شمال جوار ميدان جاكسون وبالقرب من شارع الحرية ( وليس محكمة السجانة كما تقرر سابقا). . اسم القاضى : مولانا مدثر الرشيد .. و الدعوة عامة لبنى احمد حسين
public Invitation Sudanese journalist : Lubna Ahmed Hussein invite you to attend her court and flogging under Article 152 of the Criminal Code of 1991 ..clothing causing harassment to the public sentiments. time: tomorrow Wednesday, 29 July at 10:00 place: Khartoum North Criminal Court near Jackson Square and near the Hurria street,
Thanks
Lubna Hussein
Public Information Office
UN Mission in Sudan
La periodista en cuestión exigió hablar con su abogado y ser juzgada conforme a la ley (sharia en Sudán), antes de ser castigada y azotada como el resto de sus amigas sin previo paso por los tribunales. Al parecer, le salió el tiro por la culata ya que no sólo le pegaron la noche de la detención sino que esta mañana, en este mismo instante, está siendo azotada ante, me imagino, la mirada atónita de varios diplomáticos europeos que tras su invitación han acudido al acto.
La polémica está servida. Es evidente que Lubna, la periodista, conseguirá así su objetivo de denunciar al mundo la barbarie de la ley sharia, dado que se espera los diplomáticos denuncien lo ocurrido. Pero esta imagen de régimen talibán que el gobierno sudanés puede adjudicarse, puede perjudicar aún más a Lubna puesto que se le puede hacer la vida muy difícil en este país tras su estrategia de confrontación ante todo un régimen, algo que ni los principales partidos políticos de la oposición se atreven a hacer, y que ha costado el exilio a más de un periodista.
Si no vivieras a gusto en tu país, ¿te dejarías azotar 8 latigazos con la esperanza de que la solidaridad occidental te acogiera más tarde como refugiado político? Por desgracia, Sudán puede ser un país en donde alguien sea capaz de llegar a este punto a fin de conseguir salir de él.
Aunque tras una paliza policial, cualquier persona con algo de sentido común (el nuestro claro…) llegaría a donde fuese con tal de verse compensada por tal humillación. Así que, espero que a esta chica, sea cual fuere su intención de hacer público su castigo, el futuro le depare días libres de látigos y regímenes retrógrados y autoritarios.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/latigazos/llevar/pantalones/elpepuint/20090713elpepuint_9/Tes
Esta mañana la leyenda se ha convertido en realidad cuando al abrir mi bandeja de entrada me he quedado boquiabierto con una invitación a presenciar como castigan con 8 latigazos (no 40 como dice El País) en el trasero, a una periodista sudanesa que trabaja en Naciones Unidas, por llevar pantalones demasiado ajustados en un restaurante mientras tomaba algo con sus amigas, quienes fueron castigadas la noche de la detención.
Dear ,
Greetings
دعوة عامة تدعوكم الاستاذة الصحفية : لبنى احمد حسين- صاحبة عمود كلام رجال لحضور محاكمتها وجلدها_ ان وجد _ تحت المادة 152 من القانون الجنائى لسنة 1991م ملابس تسبب مضايقة للشعور العام ، وذلك عند العاشرة صباحا من يوم غدا الاربعاء الموافق 29 يوليو الجارى بمحكمة جنايات الخرطوم شمال جوار ميدان جاكسون وبالقرب من شارع الحرية ( وليس محكمة السجانة كما تقرر سابقا). . اسم القاضى : مولانا مدثر الرشيد .. و الدعوة عامة لبنى احمد حسين
public Invitation Sudanese journalist : Lubna Ahmed Hussein invite you to attend her court and flogging under Article 152 of the Criminal Code of 1991 ..clothing causing harassment to the public sentiments. time: tomorrow Wednesday, 29 July at 10:00 place: Khartoum North Criminal Court near Jackson Square and near the Hurria street,
Thanks
Lubna Hussein
Public Information Office
UN Mission in Sudan
La periodista en cuestión exigió hablar con su abogado y ser juzgada conforme a la ley (sharia en Sudán), antes de ser castigada y azotada como el resto de sus amigas sin previo paso por los tribunales. Al parecer, le salió el tiro por la culata ya que no sólo le pegaron la noche de la detención sino que esta mañana, en este mismo instante, está siendo azotada ante, me imagino, la mirada atónita de varios diplomáticos europeos que tras su invitación han acudido al acto.
La polémica está servida. Es evidente que Lubna, la periodista, conseguirá así su objetivo de denunciar al mundo la barbarie de la ley sharia, dado que se espera los diplomáticos denuncien lo ocurrido. Pero esta imagen de régimen talibán que el gobierno sudanés puede adjudicarse, puede perjudicar aún más a Lubna puesto que se le puede hacer la vida muy difícil en este país tras su estrategia de confrontación ante todo un régimen, algo que ni los principales partidos políticos de la oposición se atreven a hacer, y que ha costado el exilio a más de un periodista.
Si no vivieras a gusto en tu país, ¿te dejarías azotar 8 latigazos con la esperanza de que la solidaridad occidental te acogiera más tarde como refugiado político? Por desgracia, Sudán puede ser un país en donde alguien sea capaz de llegar a este punto a fin de conseguir salir de él.
Aunque tras una paliza policial, cualquier persona con algo de sentido común (el nuestro claro…) llegaría a donde fuese con tal de verse compensada por tal humillación. Así que, espero que a esta chica, sea cual fuere su intención de hacer público su castigo, el futuro le depare días libres de látigos y regímenes retrógrados y autoritarios.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/latigazos/llevar/pantalones/elpepuint/20090713elpepuint_9/Tes
domingo, 5 de abril de 2009
Oportunos y Oportunistas
Ya ha transcurrido un mes desde que se hizo pública la resolución de la Corte Penal Internacional con la orden de arresto del Presidente de Sudán, Omar Al Bashir, por cometer indirectamente crímenes de guerra contra la población de la región de Darfur.
Las consecuencias ya se han dejado notar con la expulsión de 13 organizaciones humanitarias del país, el consecuente abandono de casi 2 millones de personas a una situación humanitaria aún más precaria de la que se encontraban y el aumento de la inseguridad en la zona. Además, se ha elaborado un plan de “sudanización” por medio del cual en menos de un año, el resto de organizaciones internacionales serán sustituidas por organizaciones humanitarias locales, islámicas o/y árabes. Esto supone todo un reto para la región ya que ya sea por falta de recursos o bien por falta de experiencia, estas organizaciones pueden verse con muchas dificultades para garantizar la asistencia humanitaria necesaria. En cualquier caso, si dicho plan funcionara según lo previsto, aún cabe esperanza para todas las personas desatendidas. Pero creer en la buena gestión de un gobierno, en materia de política humanitaria, que afirma que la situación humanitaria es actualmente estable en Darfur, que expulsa de un día para otro a casi los únicos medios de supervivencia para casi dos millones de afectados por el conflicto y que tiene como Ministro de Asuntos Humanitarios a un energúmeno juzgado culpable de crímenes de guerra desde hace un año también por el TPI y que ha sido grabado proveyendo directamente armas a las milicias árabes janjawid, es algo difícil. Así que, básicamente el gobierno sudanés, con esta conducta irresponsable e infantil, está dispuesto a provocar una aún mayor catástrofe en la región de Darfur.

Es curioso como la acusación de una persona responsable de un delito, provoca la repetición del mismo. Uno siempre piensa que la justicia está para resolver injusticias y no para provocarlas.
Lo triste del tema, es que es probable que el culpable, acabe escapándose de tal justicia, como hasta el momento parece estar demostrando con sus frecuentes viajes al extranjero o en el mejor de los casos, sufriéndola de forma injusta. Como es de costumbre “pagan quienes menos dinero tienen”, lo que políticamente correcto vienen a ser: daños colaterales.
Uno se pregunta las razones por las que se producen este tipo de decisiones por parte de la “justicia internacional” vista su eficiencia…
No ayuda a tener una respuesta muy clara el hecho de que:
1. uno de los máximos responsables de este intento de justicia, Mr. Ocampo, se pasee en exceso delante de las cámaras para alardear de su mérito y de sus aptitudes de “justo internacional” al estilo Garzón, dando pie a posibles confusiones con respecto a sus verdaderas ambiciones..
2. se hable de una clara existencia de intereses políticos y económicos, que viene a ser lo mismo, por parte de a) Francia, con un importante peso en Chad y por ende, en Darfur, b) Estados Unidos, con ambiciones de oro negro, así como geoestratégicas en la región (guerra contra el terror islámico y/o una posible desestabilización del gobierno de Sudán que podría ayudar a facilitar la independencia del sur en el referéndum del 2011, territorio desde el cuál se podría tener algo de control en la región) c) Reino Unido, antigua colonia y como tal al acecho del mínimo provecho post-colonialista,
3. el gobierno de Israel no sea juzgado cuando se salta a la torera todo acuerdo del derecho internacional.
Por otra parte, las remesas de los sudaneses en los países del golfo y occidente, los beneficios de la extracción de petróleo en los últimos años tras la paz con el Sur y la paradójica contribución a la economía local por la presencia de distintas organizaciones políticas, privadas, con más o menos ánimo lucro, mayoritariamente occidentales o con objetivos benéficos, han hecho que Sudán se sitúe entre uno de los países más prósperos del continente en términos de Producto Interior Bruto (PIB). Pese a que mis amigos, y lectores espero, sepan bien de la justicia y objetividad de éste indicador, parece que no nos queda otra opción para medir la “prosperidad” de un país. Siendo así, diremos que Sudán se encuentra en pleno desarrollo económico, y, al mismo tiempo, inmerso en el cumplimiento de un acuerdo de paz (Acuerdo de paz de Nairobi, guerra civil norte-sur) así como en la elaboración de otro (Conversaciones de Doha para la paz en Darfur) y en un intento de instaurar una dictocracia, de las que tanto gustan en la región, con unas elecciones previstas para éste año.
Así pues, no parece, a primera vista, el mejor momento para echar abajo a un gobierno con tantas cosas en marcha sabiendo la inestabilidad que provoca un cambio de poder en este tipo de países donde un nuevo presidente es como un ladrón que por primera vez puede dar un golpe maestro. Pero, sino ahora ¿Cuándo?, ¿acaso merece premio una dictadura por mucho “progreso” del que poder presumir? Crímenes más que evidentes como los cometidos por el gobierno de Sudán han de ser juzgados. De la misma manera que los cometidos por los rebeldes de Darfur o por muchos otros estados como el paradigmático estado de Israel.
¿Es pues el momento oportuno? ¿o se trata de puro oportunismo?
Las consecuencias ya se han dejado notar con la expulsión de 13 organizaciones humanitarias del país, el consecuente abandono de casi 2 millones de personas a una situación humanitaria aún más precaria de la que se encontraban y el aumento de la inseguridad en la zona. Además, se ha elaborado un plan de “sudanización” por medio del cual en menos de un año, el resto de organizaciones internacionales serán sustituidas por organizaciones humanitarias locales, islámicas o/y árabes. Esto supone todo un reto para la región ya que ya sea por falta de recursos o bien por falta de experiencia, estas organizaciones pueden verse con muchas dificultades para garantizar la asistencia humanitaria necesaria. En cualquier caso, si dicho plan funcionara según lo previsto, aún cabe esperanza para todas las personas desatendidas. Pero creer en la buena gestión de un gobierno, en materia de política humanitaria, que afirma que la situación humanitaria es actualmente estable en Darfur, que expulsa de un día para otro a casi los únicos medios de supervivencia para casi dos millones de afectados por el conflicto y que tiene como Ministro de Asuntos Humanitarios a un energúmeno juzgado culpable de crímenes de guerra desde hace un año también por el TPI y que ha sido grabado proveyendo directamente armas a las milicias árabes janjawid, es algo difícil. Así que, básicamente el gobierno sudanés, con esta conducta irresponsable e infantil, está dispuesto a provocar una aún mayor catástrofe en la región de Darfur.
Es curioso como la acusación de una persona responsable de un delito, provoca la repetición del mismo. Uno siempre piensa que la justicia está para resolver injusticias y no para provocarlas.
Lo triste del tema, es que es probable que el culpable, acabe escapándose de tal justicia, como hasta el momento parece estar demostrando con sus frecuentes viajes al extranjero o en el mejor de los casos, sufriéndola de forma injusta. Como es de costumbre “pagan quienes menos dinero tienen”, lo que políticamente correcto vienen a ser: daños colaterales.
Uno se pregunta las razones por las que se producen este tipo de decisiones por parte de la “justicia internacional” vista su eficiencia…
No ayuda a tener una respuesta muy clara el hecho de que:
1. uno de los máximos responsables de este intento de justicia, Mr. Ocampo, se pasee en exceso delante de las cámaras para alardear de su mérito y de sus aptitudes de “justo internacional” al estilo Garzón, dando pie a posibles confusiones con respecto a sus verdaderas ambiciones..
2. se hable de una clara existencia de intereses políticos y económicos, que viene a ser lo mismo, por parte de a) Francia, con un importante peso en Chad y por ende, en Darfur, b) Estados Unidos, con ambiciones de oro negro, así como geoestratégicas en la región (guerra contra el terror islámico y/o una posible desestabilización del gobierno de Sudán que podría ayudar a facilitar la independencia del sur en el referéndum del 2011, territorio desde el cuál se podría tener algo de control en la región) c) Reino Unido, antigua colonia y como tal al acecho del mínimo provecho post-colonialista,
3. el gobierno de Israel no sea juzgado cuando se salta a la torera todo acuerdo del derecho internacional.
Por otra parte, las remesas de los sudaneses en los países del golfo y occidente, los beneficios de la extracción de petróleo en los últimos años tras la paz con el Sur y la paradójica contribución a la economía local por la presencia de distintas organizaciones políticas, privadas, con más o menos ánimo lucro, mayoritariamente occidentales o con objetivos benéficos, han hecho que Sudán se sitúe entre uno de los países más prósperos del continente en términos de Producto Interior Bruto (PIB). Pese a que mis amigos, y lectores espero, sepan bien de la justicia y objetividad de éste indicador, parece que no nos queda otra opción para medir la “prosperidad” de un país. Siendo así, diremos que Sudán se encuentra en pleno desarrollo económico, y, al mismo tiempo, inmerso en el cumplimiento de un acuerdo de paz (Acuerdo de paz de Nairobi, guerra civil norte-sur) así como en la elaboración de otro (Conversaciones de Doha para la paz en Darfur) y en un intento de instaurar una dictocracia, de las que tanto gustan en la región, con unas elecciones previstas para éste año.
Así pues, no parece, a primera vista, el mejor momento para echar abajo a un gobierno con tantas cosas en marcha sabiendo la inestabilidad que provoca un cambio de poder en este tipo de países donde un nuevo presidente es como un ladrón que por primera vez puede dar un golpe maestro. Pero, sino ahora ¿Cuándo?, ¿acaso merece premio una dictadura por mucho “progreso” del que poder presumir? Crímenes más que evidentes como los cometidos por el gobierno de Sudán han de ser juzgados. De la misma manera que los cometidos por los rebeldes de Darfur o por muchos otros estados como el paradigmático estado de Israel.
¿Es pues el momento oportuno? ¿o se trata de puro oportunismo?
sábado, 7 de marzo de 2009
4 de Marzo del 2009
Crímenes de guerra: «…asesinato, malos tratos hacia la población civil, prisioneros de guerra, personas en alta mar o rehenes, el robo de bienes públicos o privados, la destrucción sin sentido de ciudades o pueblos, o la devastación no justificada por la necesidad militar…»
Crimen de lesa humanidad: “…ataque generalizado o sistemático dirigido contra una población civil cometido de conformidad con la política de un Estado o de una organización…”
Genocidio: “…exterminio o eliminación sistemática intencionada de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad…”
Al leer éstas definiciones, rescatadas de distintas fuentes de la red, y establecidas según los estatutos del Tribunal de Nurenberg de 1945, formado tras la 2ªGM para juzgar a los nazis, consolidadas a posteriori por las Convenciones de Ginebra en 1949, en las que se determinan las leyes del derecho internacional humanitario, y firmadas por 139 países en los estatutos de Roma de 1998, siendo ratificadas por 108, entre los cuales, no está de más saber, que no constan ni Sudán, ni Israel, ni Estados Unidos, es difícil diferenciar tras una lectura en diagonal entre cada una de las tres, a menos que se quiera profundizar en la cuestión. Tras intentarlo, diría que las palabras marcadas en negrita representan matices relevantes a la hora de distinguirlas. En cualquier caso, como ya sabréis, Omar Hassan Al Bashir, Presidente de la República de Sudán, ha sido declaradazo culpable por el Tribunal Penal Internacional de la Haya, por haber cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, en la región de Darfur, al oeste del país que “gobierna”.
Con respecto a la culpabilidad de genocidio, existe un debate del que forma parte el mismo fiscal del TPI, el argentino Luis Moreno Ocampos, que estudiará recurrir la resolución de los jueces del Tribunal. Al parecer, no se declara tal culpabilidad al no tratarse de una exterminación con total intención (ya que hubiera seguido con ella de manera continua) ni contra un grupo social determinado (ya que ha atentado contra varias tribus sin existir una determinación específica). El debate está en el aire y es complejo. Pero lo determinante de la decisión, con carácter influyente, es que se ha juzgado por primera vez en el derecho internacional humanitario, a un presidente en vigor. Las consecuencias están por ver.
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Una de las tantas pancartas que hay, en francés e inglés, en el aeropuerto de Jartum:
Ocampo's conspiracy is:
a desperate attempt to humilliate the sudanese people
Al-Bashir is the symbol of our pride and dignity
En principio, dado que el gobierno sudanés ya ha declarado que no colaborará, como estaba previsto, y que considera el juicio un acto colonialista motivado por intereses occidentales (interés político de Francia apoyando al Chad y a los rebeldes de Darfur, castigo de Estados Unidos ante la “falta de disciplina” para con el FMI y demás instituciones y organismos internacionales de DD.HH., automedallita de Ocampos, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81819, etc…), en pocas semanas cualquier país perteneciente a las NN.UU. o signatario del Tratado de Roma (que son en total casi la gran mayoría de países del mundo), tendrá la obligación de detener a Bashir en cuanto éste pise su territorio. Visto así, tiene difícil mantenerse en el gobierno por mucho tiempo teniendo en cuenta que además todos los ojos de la Comunidad Internacional siguen puestos en Darfur, que probablemente empeorará desde el punto de vista tanto militar como humanitario, perjudicando aún más si cabe la imagen del gobierno sudanés, y que están previstas unas elecciones generales para 2009. No obstante, parece que no pretende irse y que, todo esto no ha hecho más que endurecer su posición como hemos comprobado al ver la expulsión de 13 organizaciones humanitarias de Darfur.
Mientras tanto, la situación en Jartum es más tranquila de lo que los medios de comunicación indican. Las manifestaciones apenas han tenido repercusión en cuanto a la estabilidad y seguridad de la ciudad, y los extranjeros, alertados por sus respectivas embajadas, siguen la vida con normalidad sufriendo solamente alguna mirada más de odio (justa o justificada, o no) o algunos daños materiales insignificantes en sus oficinas (OO.II., embajadas y demás).
La decisión era de esperar y había sido preparada con cautela por todos los agentes implicados en ella. Los sudaneses están tranquilos, y pese a que parezca que por lo general se discrepa con la decisión del TPI y se defiende al presidente (sobretodo cuando Shimon Peres, actual presidente de Israel, es culpable, no declarado, de los mismos crímenes), esto no ha supuesto por el momento, ni se espera que así sea, señal de violencia alguna en las calles.
No dejeis de leer el artículo que encontrareis al clickar en el link que hay más arriba a cerca de la neutralidad, imparcialidad o arbitrariedad de la que presume el TPI.
Crimen de lesa humanidad: “…ataque generalizado o sistemático dirigido contra una población civil cometido de conformidad con la política de un Estado o de una organización…”
Genocidio: “…exterminio o eliminación sistemática intencionada de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad…”
Al leer éstas definiciones, rescatadas de distintas fuentes de la red, y establecidas según los estatutos del Tribunal de Nurenberg de 1945, formado tras la 2ªGM para juzgar a los nazis, consolidadas a posteriori por las Convenciones de Ginebra en 1949, en las que se determinan las leyes del derecho internacional humanitario, y firmadas por 139 países en los estatutos de Roma de 1998, siendo ratificadas por 108, entre los cuales, no está de más saber, que no constan ni Sudán, ni Israel, ni Estados Unidos, es difícil diferenciar tras una lectura en diagonal entre cada una de las tres, a menos que se quiera profundizar en la cuestión. Tras intentarlo, diría que las palabras marcadas en negrita representan matices relevantes a la hora de distinguirlas. En cualquier caso, como ya sabréis, Omar Hassan Al Bashir, Presidente de la República de Sudán, ha sido declaradazo culpable por el Tribunal Penal Internacional de la Haya, por haber cometido crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, en la región de Darfur, al oeste del país que “gobierna”.
Con respecto a la culpabilidad de genocidio, existe un debate del que forma parte el mismo fiscal del TPI, el argentino Luis Moreno Ocampos, que estudiará recurrir la resolución de los jueces del Tribunal. Al parecer, no se declara tal culpabilidad al no tratarse de una exterminación con total intención (ya que hubiera seguido con ella de manera continua) ni contra un grupo social determinado (ya que ha atentado contra varias tribus sin existir una determinación específica). El debate está en el aire y es complejo. Pero lo determinante de la decisión, con carácter influyente, es que se ha juzgado por primera vez en el derecho internacional humanitario, a un presidente en vigor. Las consecuencias están por ver.
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Una de las tantas pancartas que hay, en francés e inglés, en el aeropuerto de Jartum:
Ocampo's conspiracy is:
a desperate attempt to humilliate the sudanese people
Al-Bashir is the symbol of our pride and dignity
En principio, dado que el gobierno sudanés ya ha declarado que no colaborará, como estaba previsto, y que considera el juicio un acto colonialista motivado por intereses occidentales (interés político de Francia apoyando al Chad y a los rebeldes de Darfur, castigo de Estados Unidos ante la “falta de disciplina” para con el FMI y demás instituciones y organismos internacionales de DD.HH., automedallita de Ocampos, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81819, etc…), en pocas semanas cualquier país perteneciente a las NN.UU. o signatario del Tratado de Roma (que son en total casi la gran mayoría de países del mundo), tendrá la obligación de detener a Bashir en cuanto éste pise su territorio. Visto así, tiene difícil mantenerse en el gobierno por mucho tiempo teniendo en cuenta que además todos los ojos de la Comunidad Internacional siguen puestos en Darfur, que probablemente empeorará desde el punto de vista tanto militar como humanitario, perjudicando aún más si cabe la imagen del gobierno sudanés, y que están previstas unas elecciones generales para 2009. No obstante, parece que no pretende irse y que, todo esto no ha hecho más que endurecer su posición como hemos comprobado al ver la expulsión de 13 organizaciones humanitarias de Darfur.
Mientras tanto, la situación en Jartum es más tranquila de lo que los medios de comunicación indican. Las manifestaciones apenas han tenido repercusión en cuanto a la estabilidad y seguridad de la ciudad, y los extranjeros, alertados por sus respectivas embajadas, siguen la vida con normalidad sufriendo solamente alguna mirada más de odio (justa o justificada, o no) o algunos daños materiales insignificantes en sus oficinas (OO.II., embajadas y demás).
La decisión era de esperar y había sido preparada con cautela por todos los agentes implicados en ella. Los sudaneses están tranquilos, y pese a que parezca que por lo general se discrepa con la decisión del TPI y se defiende al presidente (sobretodo cuando Shimon Peres, actual presidente de Israel, es culpable, no declarado, de los mismos crímenes), esto no ha supuesto por el momento, ni se espera que así sea, señal de violencia alguna en las calles.
No dejeis de leer el artículo que encontrareis al clickar en el link que hay más arriba a cerca de la neutralidad, imparcialidad o arbitrariedad de la que presume el TPI.
sábado, 28 de febrero de 2009
Me gustaría plasmar mediante palabras la foto del Sudán actual y explicar, por encima, su procedencia, sin adentrarme en los detalles de su historia aún desconocidos para mí. De esta manera, los lectores, podrán entender y analizar mejor lo aquí contado.
Sudán es un país complejo, capaz de abarcar en su territorio, de una extensión similar a cuatro veces la de España, gente procedente de distintas etnias y nacionalidades. Ejerciendo una fuerza centrífuga en la región del noreste del continente y conocido como el granero de África, reúne personas de todos y cada uno de los nueve países fronterizos (Eritrea, Etiopía, Uganda, Kenia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Chad, Libia y Egipto)
que lo utilizan como país de refugio (todos los países salvo Egipto y Libia sufren conflictos creando desplazados), como medio de paso en su migración hacia el norte o medio oriente, o como destino final, voluntario o no, hacia un intento de vida más digna.
Antiguamente, ya fue lugar de tránsito para caravanas de comerciantes que recorrían el sahel durante los siglos de oro del imperio árabe-musulmán, peregrinos de todas partes del continente con ánimo de cruzar el bello mar Rojo y dirigirse a la sagrada ciudad de la Meca, templo de culto del Islam, y para desafortunados, convertidos en esclavos, que acababan siendo valorados en los mercados de personas más conocidos y frecuentados de la región. La idiosincrasia sudanesa está formada pues por una mezcla entre antiguos comerciantes árabes, peregrinos musulmanes, gentes del Mediterráneo (turcos, griegos, etc.) y africanos negros autóctonos, migrantes o esclavos, entre otros. Motivos religiosos y económicos forman así la tan heterogénea sociedad sudanesa, especialmente la de su capital, Jartum.
El pueblo “árabe”, ha jugado en los últimos siglos un papel dominante en el país. Siendo un protectorado inglés durante la primera mitad del Siglo XX, los egipcios ejercían el control, ocupándose mayoritariamente del Centro y del Norte del territorio. Tras la independencia en 1956, el gobierno pasa a manos sudanesas de ascendientes árabes con una fuerte influencia egipcia. Desde entonces, como todo buen país africano, se ha visto sumido en guerras civiles, golpes de estado y conflictos de intereses de poder étnicos.
Siempre bajo tal predominancia árabe, Sudán ha sido gobernado por varios militares, beneficiando a su propia etnia y dificultando el acceso a riquezas comunes, tierra y poder, al resto de etnias pertenecientes a las regiones del Oeste, Este y Sur. Esta situación, es de hecho la causante de la actual crisis humanitaria, al igual que lo ha sido de la guerra civil reconocida más larga del continente.
Jartum es el paradigma del resultado de tales hechos históricos que dan explicación a la foto actual, recién descrita. Consecuencia de este granero, existe un sistema de clases, racista de puertas para dentro y regido por una creciente dinerocracia que cada vez va creando mayores desigualdades, pareciéndose más a una gran urbe de país en “desarrollo” donde los paneles electrónicos y los anuncios de multinacionales se encuentran sobre semáforos acompañados por mutilados de guerra, leprosos o enfermos de la póleo, y donde los mercedes y los todo terreno circulan al lado de carros tirados por burros cargando agua y paja entre otros bienes.
En medio de este escenario, trabajadores de ONG’s, organizaciones internacionales, embajadas y empresas privadas, componen la clase “hawaia” – extranjero - del país, viviendo en su mayoría como la, escasa pero marcada y cada vez mayor, clase alta local, contribuyendo, más que impidiendo, a la instauración de un inevitable sistema clasista y desigual, en el que no cabe menospreciar el papel de ciertas personas por evitar injusticias.
Desde mi propia experiencia, sobra decir que pinta verdaderamente interesante el poder analizar todo esto perteneciendo a dos de las realidades existentes, la local y la de los expatriados, pese a que una tercera, el mundo de los vulnerables, siga quedando lejos y pendiente de conocer, a ser posible en un futuro no muy lejano y con la capa de superhumanitario.
Por el momento, me limito a la vida en familia sudanesa, que da mucho que contar, y aprendo, gracias al día a día de una embajada pequeña, divertida y carismática, como buena representación de España, de los actores, tanto nacionales como internacionales, que operan y manejan este país.
Invito a seguir dejando comentarios en el blog, agradeciendo los ya presentes.
Aquí dejo el link de mi álbum de fotos esperado por muchos.
http://picasaweb.google.com/omarahmedabenza/AventurasEnKhartoum?authkey=Gv1sRgCMmlv5LIxq3naQ
Sudán es un país complejo, capaz de abarcar en su territorio, de una extensión similar a cuatro veces la de España, gente procedente de distintas etnias y nacionalidades. Ejerciendo una fuerza centrífuga en la región del noreste del continente y conocido como el granero de África, reúne personas de todos y cada uno de los nueve países fronterizos (Eritrea, Etiopía, Uganda, Kenia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Chad, Libia y Egipto)
Antiguamente, ya fue lugar de tránsito para caravanas de comerciantes que recorrían el sahel durante los siglos de oro del imperio árabe-musulmán, peregrinos de todas partes del continente con ánimo de cruzar el bello mar Rojo y dirigirse a la sagrada ciudad de la Meca, templo de culto del Islam, y para desafortunados, convertidos en esclavos, que acababan siendo valorados en los mercados de personas más conocidos y frecuentados de la región. La idiosincrasia sudanesa está formada pues por una mezcla entre antiguos comerciantes árabes, peregrinos musulmanes, gentes del Mediterráneo (turcos, griegos, etc.) y africanos negros autóctonos, migrantes o esclavos, entre otros. Motivos religiosos y económicos forman así la tan heterogénea sociedad sudanesa, especialmente la de su capital, Jartum.
El pueblo “árabe”, ha jugado en los últimos siglos un papel dominante en el país. Siendo un protectorado inglés durante la primera mitad del Siglo XX, los egipcios ejercían el control, ocupándose mayoritariamente del Centro y del Norte del territorio. Tras la independencia en 1956, el gobierno pasa a manos sudanesas de ascendientes árabes con una fuerte influencia egipcia. Desde entonces, como todo buen país africano, se ha visto sumido en guerras civiles, golpes de estado y conflictos de intereses de poder étnicos.
Siempre bajo tal predominancia árabe, Sudán ha sido gobernado por varios militares, beneficiando a su propia etnia y dificultando el acceso a riquezas comunes, tierra y poder, al resto de etnias pertenecientes a las regiones del Oeste, Este y Sur. Esta situación, es de hecho la causante de la actual crisis humanitaria, al igual que lo ha sido de la guerra civil reconocida más larga del continente.
Jartum es el paradigma del resultado de tales hechos históricos que dan explicación a la foto actual, recién descrita. Consecuencia de este granero, existe un sistema de clases, racista de puertas para dentro y regido por una creciente dinerocracia que cada vez va creando mayores desigualdades, pareciéndose más a una gran urbe de país en “desarrollo” donde los paneles electrónicos y los anuncios de multinacionales se encuentran sobre semáforos acompañados por mutilados de guerra, leprosos o enfermos de la póleo, y donde los mercedes y los todo terreno circulan al lado de carros tirados por burros cargando agua y paja entre otros bienes.
En medio de este escenario, trabajadores de ONG’s, organizaciones internacionales, embajadas y empresas privadas, componen la clase “hawaia” – extranjero - del país, viviendo en su mayoría como la, escasa pero marcada y cada vez mayor, clase alta local, contribuyendo, más que impidiendo, a la instauración de un inevitable sistema clasista y desigual, en el que no cabe menospreciar el papel de ciertas personas por evitar injusticias.
Desde mi propia experiencia, sobra decir que pinta verdaderamente interesante el poder analizar todo esto perteneciendo a dos de las realidades existentes, la local y la de los expatriados, pese a que una tercera, el mundo de los vulnerables, siga quedando lejos y pendiente de conocer, a ser posible en un futuro no muy lejano y con la capa de superhumanitario.
Por el momento, me limito a la vida en familia sudanesa, que da mucho que contar, y aprendo, gracias al día a día de una embajada pequeña, divertida y carismática, como buena representación de España, de los actores, tanto nacionales como internacionales, que operan y manejan este país.
Invito a seguir dejando comentarios en el blog, agradeciendo los ya presentes.
Aquí dejo el link de mi álbum de fotos esperado por muchos.
http://picasaweb.google.com/omarahmedabenza/AventurasEnKhartoum?authkey=Gv1sRgCMmlv5LIxq3naQ
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